domingo, 2 de septiembre de 2012

Capítulo 1


Pensé que no acabaría nunca, por fin era verano. Hace 3 días que había terminado los exámenes de ingreso a la universidad pero todavía no me habían dado los resultados, aunque sabía que no iba a ir a la universidad, no me había salido muy bien que digamos, más bien me había salido fatal.
-Deja ya de preocuparte Celia-Empezó a consolarme Paola de nuevo-, si te han salido bien.
-Bien…-La miré con cara asesina- ¡¿Bien?!
-Perdón, perdón.
Seguí andando por la acera, dando pasos que movían las calles.
-¿Puedes dejar de andar así?-Me regañó Paola- Al final vas a acabar haciendo un agujero en el suelo.
Yo solo la gruñí y seguí andando. Íbamos directa a la cafetería donde habíamos quedado con nuestros amigos, en total éramos 6, 3 chicos y 3 chicas.
De camino hacia “La taza” me paré enfrente de un escaparate solo para poder mirarme. Era una chica de 1.60, ojos verdes, con unas pecas que he odiado siempre y el pelo negro, iba vestida con una camiseta a juego con mis ojos, era mi camiseta favorita ya que Mark me la había regalado, también llevaba unos jeans pitillo y unas converse color verde.
-Vamos Celia o llegaremos tarde-Paola tiró de mi brazo y empezó a arrastrarme por toda la calle-.
-Siempre llegamos tarde, que más da-Mi ánimo había cambiado de nuevo, pasé de estar enfadada a estar totalmente deprimida-.
Paola me soltó y yo empecé a andar arrastrando los pies, cada vez iba más despacio y Paola empezaba a desesperarse, menos mal que solo faltaban un par de pasos para llegar.
-¡Por fin!-Gritó Paola al entrar en la cafetería- Eres una plasta.
-Gracias por decirme cosas tan bonitas…
Llegué a la mesa donde estaban todos y me dejé caer en el asiento mientras suspiraba. Todos me miraron excepto Paola y Luis, eran novios desde  hace 2 años pero siempre se saludaban como si solo llevaran 3 semanas, eran muy empalagosos.
Después de escuchar mil preguntas respecto a mi estado de ánimo empezaron a hablar entre ellos y yo me quedé apartada mirando cómo se comunicaban. Cuando miré a mi derecha me di cuenta de que Mark estaba sentado a mi lado y tenía una mano puesta en mi pierna, no sabía cuándo llevaba allí esa mano pero tampoco me importa que este ahí, sea más, me excita.
Me quedé mirándola  un momento y entonces el quitó la con la cara sonrojada, pero yo no quería que la quitara, así que lo primero que hice fue coger su mano y volver a ponerla en el mismo sitio, Mark me sonrió y apretó mi pierna unos segundos y después, solo dejó la mano apoyada. Yo estaba totalmente colorada y también acalorada, pero lo mejor de todo es que ahora, en vez de deprimida, estaba… ¿Contenta? No se cómo estaba, pero estaba bien.
-¿Pasareis a la universidad?-Preguntó Lara, pero por alguna razón todos me miraron a mí.
-Y-yo... No lo sé… -Dije avergonzada, pero entonces Mark me cogió la mano y la apretó- Me salido mal el examen, pero todavía no tengo los resultados…
-Yo trabajaré en la panadería de mi familia-Comentó Luis con una voz muy cursi, mientras que Paola lo miraba-.
-Serás el mejor panadero del mundo, cari-Cada vez que oía “cari” salir de la boca que Paola me entraban ganas de vomitar, ¿Cómo podían ser tan empalagosos?-.
-Yo quiero ser profesor-Lara miró a Samuel con los ojos muy abiertos-.
-¡¿Enserio?!-Gritó esta- ¡Yo también!
Los dos se quedaron mirándose un buen rato hasta que se dieron cuenta de lo que hacían y la guerra estalló de nuevo.
-¡¿Qué haces?! ¡No me mires así!-Empezó a gritar Lara- Es muy irritante ¿Sabes?
-¡Pero si has sido tú la que ha empezado!-Protestó Samuel.
Los dos volvieron a mirarse y se gruñeron mutuamente, hasta dentro de un rato no volverían a hablar, pero los demás nos reíamos de ellos. Después de unos 15 minutos decidimos lo que queríamos cada uno, y la camarera que nos atiende siempre, Yolanda, vino hacia nosotros con una gran sonrisa.
-A ver… Adivino-empezó a hablar con esa voz tan dulce que tiene-, Samuel quiere una fanta de naranja, al igual que Lara, se miraran y empezaran a pelearse de nuevo. Después para Paola y Luis quieren un san francisco para compartir y por ultimo… ¿Hoy que día es?
-Martes, 16 de Julio-Dije yo con una media sonrisa-.
-¿Julio? Vale, pues para Celia un café para despertarse, porque está deprimida por los exámenes y bueno, Mark siempre pide algo diferente así que… Dime.
-Un café, estoy algo dormido.
-Vale, ¿He acertado no?
Todos asentimos a la vez y ella se fue con una sonrisa en el rostro, me encantaba esa chica, un día nos dijo que tenía 29 y todos nos quedamos sorprendidos, parecía 7 años más joven, ella nos lo agradeció y después se sentó entre media de Lara y Samuel para que pudieran parar de pelearse por unos minutos. La verdad es que era una chica encantadora, era alta, con pelo negro azulado y lo tenía cortado por las orejas, tenía los ojos negros pero era realmente guapa, este verano dijo que se iba a casar y que nos invitaría a su boda, pero todavía no sabemos ni cuándo ni dónde.
Todos empezaron a hablar de nuevo y yo era la única que no participaba en la conversación, para mi sorpresa Mark también participaba, él nunca lo hace, pensé que la conversación sería interesante si participaba el pero estaba demasiado ocupada siguiendo a una mosca con la mirada. Después la mosca se posó en la nariz de Mark y cuando el movió la cabeza la mosca se fue volando, pero la perdí el rastro porque me quedé mirándolo a él.
Era un chico alto de 1.70, con el pelo marrón y ojos grises o azules, depende del día. Tenía los músculos marcados, me había fijado en su cuerpo en las clases de natación que tenemos de vez en cuando. Si voz es muy extraña, pero a la vez es acogedora, si le escuchas atentamente cuando te habla es como si flotaras, o por lo menos eso me pasa a mí, seguramente a Paola no, porque aparte de que no escucha cuando la hablas, ella no está enamorada de él, en cambio yo sí.
Hoy Mark llevaba una camiseta gris y unos jeans, unas deportivas grises y hoy, tenía los ojos grises, vaya día más gris-Me reí sola al pensar ese comentario-.
-¿De qué te ríes?-Me preguntó Mark con una sonrisa burlona.
-De nada, es que hoy… Estas gris-Volví a reírme-.
-Pero voy bien ¿No?
-¿Tu? Tu siempre-Le dije con una sonrisa y el me volvió a apretar la mano-.
El resto de la conversación estuvo centrada en los estudios y como no, yo estaba desplazada y solo escuchaba lo que decían, todos los demás tenían las plazas cogidas o ya estaban trabajando pero yo, nada. Mark había hecho los exámenes de ingreso en la misma universidad que yo, pero él ya tenía la plaza desde antes de hacer el examen, era un chico realmente listo y aun sacando dieces siempre tenía tiempo para mí, y para mi hermano. El y mi hermano eran mejores amigos desde… desde siempre y bueno, yo siempre he estado enamorada de él.
-O sea, que todos nos dividimos-Hablé de repente-.
-Bueno, en realidad nos separamos por parejas-Aclaró Paola-, yo me quedaré en este pueblo con mi bebé, Samuel y Lara se irán los dos a la misma universidad así que se irán los dos a vivir a… ¿Madrid?-Los dos asintieron a la vez y después se echaron una mirada desafiante- Pues eso a Madrid, y vosotros dos…-Dijo mirándonos a los dos restantes- ¿Vosotros?
-Yo…-Dijo Mark mirándome avergonzado- Había pensado ir a vivir al piso de tu hermano contigo, en Alcalá.
No sé qué me pasó pero estoy segura que se me iluminó e incluso puede que se me cayera la baba, me quedé mirándolo y el cambio completamente la cara, ahora estaba indeciso y arrepentido, en ese momento volvió a hablar.
-Y-yo... si no te parece bien… pues… ha sido una mala idea yo…-Le corté poniéndole un dedo en los labios para que se callara-.
-Me parece perfecto-Le dije con una sonrisa que él me correspondió-.
Nos quedamos mirándonos un buen rato en silencio mientras los demás nos miraban, no sé cuánto tiempo nos quedamos mirándonos pero los demás se cansaron de nosotros  y volvieron a hablar de nuevo dejándonos en paz.
-Oír chicos-Empezó a hablar de repente Mark- me tengo que ir a casa, Celia ¿Quieres que te lleve? Voy a casa de tu hermano.
Yo sin decir nada asentí y el me tendió la mano para levantarme, nos despedimos de todos y nos montamos en su mercedes blanco, siempre me gustaba montar en ese coche, olía a menta y era cómodo, siempre era yo la que iba de copiloto, fuera quien fuera siempre iba yo antes que nadie.
En cuanto nos sentamos la música empezó a sonar, estaba puesta Rule the world de Take That, era una de mis canciones favoritas y encima, era el disco que le di. Era un disco con todas mis canciones favoritas (que son muchas) y el me pidió ese disco para ponerlo siempre que vaya con él en el coche, que era casi siempre.
-Gracias-Le dije de repente-.
-¿Por qué?
-Por… todo no sé, siempre me llevas a todas partes y estas pendiente de mí, siempre estás ahí siempre que te necesito.
Él se quedó callado mirando a la carretera, no decía nada y estaba realmente serio.
-Y esa es la razón por la que te doy las gracias, pero… ¿Por qué lo haces?
-E-eres la hermana de mi mejor amigo, ahora él no está.
Me quedé mirándolo decepcionada, me esperaba una respuesta… diferente como “Porque me importas, y llevo toda mi vida enamorado de ti” o alguna cosa por el estilo, pero siempre, mi hermano estaba en medio.
Estuvimos en silencio el resto del camino, era la primera vez que estaba incomodo, ¿Qué leches le pasaba? Hice todo lo posible para llamar su atención, me toqué el pelo, tosí hasta que me empezó a doler la garganta y más tonterías parecidas, pero no, ni caso.
Llegamos a casa de mi hermano en una hora y media, había tráfico casi todo el camino y Mark no me había mirado ni una sola vez, así que estaba de mal humor.
-¡Hola!-Nos saludó Dani con una sonrisa pero al vernos se le cambio la cara- ¿Qué os pasa chicos?
-Nada-Dijo Mark mientras pasaba bruscamente en casa-.
-¿Qué leches le pasa?
-No lo sé pero lleva todo el maldito camino así, me estaba poniendo muy nerviosa.
-Joder… voy a tranquilizarle-Me cogió por la espalda y me besó la frente mientras que me empujaba con cariño para pasar-. Anda siéntate y te traigo algo.
-No, no, venimos de “La taza”.
-¿Y habéis estado bien allí?
-Sí, realmente bien-Dije bajando la vista-.
-No se Celia, voy con él.
Yo asentí y le seguí con la mirada hasta que desapareció por el pasillo. Dani tenía la espalda ancha, era guapo, simpático y todas las chicas caían rendidas frente a él, pero lo mejor de todo es que era el mejor hermano del mundo. Tenía el pelo negro, con un flequillo que casi siempre esta peinado hacia arriba, tenía los mismos ojos que yo pero no tenía ni una sola peca en el cuerpo.
De pronto el sofá botó haciendo que volara por un segundo y vi que Mark se había tirado al sofá y ahora me estaba abrazando. El corazón me empezó a latir con fuerza y tenía la piel de gallina.
-Lo siento pequeña-Me dijo al oído y después me besó la frente, eso me derritió por completo-
-¿Y-y mi hermano?-Le pregunté nerviosa.
-Está duchándose y… ahora estamos los dos solos-Entonces empezó a acariciarme el pelo-.
-Mark… ¿Qué haces?
-Quería abrazarte…-Dijo mirándome a los ojos y apartándose poco a poco de mi-.
-Mark-Yo le tumbé y me puse a su lado mientras le abrazaba-, no me importa, es más me…
-Chicos, ¿Qué leches hacéis?-En ese momento mi hermano apareció detrás del sofá mirándonos desde arriba, yo me quedé en blanco-.
-Es que teníamos sueño los dos y nos hemos tumbado.
-¿Abrazados?
-Solo hay un sofá y es así mucho más cómodo.
Dani nos miró a los dos y frunció el ceño, después se fue y yo me separé lo más rápido que puede de Mark.
-Que susto me ha dado tu hermano-Me dijo mientras se sentaba en la punta del sofá-.
-Casi me da un ataque al corazón.

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