martes, 4 de septiembre de 2012

Capítulo 2


Me levanté realmente nerviosa, hoy daban las notas de los exámenes y Mark venía a recogerme dentro de… ¡DENTRO DE 5 MINUTOS!
Salté de la cama y cogí unos shorts que había tirados por el suelo, después cogí una camiseta roja que había encima de la silla y me metí corriendo al baño, allí dentro ya tenía toda la ropa interior preparada.
Me vestí corriendo mientras me lavaba los dientes con dificultad. Cuando terminé de vestirme salí corriendo hacia la cocina, allí estaba mi hermano desayunando un par de tostadas y yo le quité una mientras le daba un beso en la mejilla, en ese momento llamaron al timbre.
-¡Ya salgo!-Le grité a Mark desde la ventana.
Cogí una chaqueta y me la puse en el ascensor mientras que me comía la tostada, después me miré al espejo y me di cuenta de que no me había peinado así que lo único que se me ocurrió fue salir corriendo en cuanto se abrieron las puertas del ascensor e ir corriendo hacia el coche de Mark para meterme sin que nadie me viera, ni si quiera él.
Me peiné lo más rápido que pude mirándome al espejo retrovisor, Mark entró y me miró sorprendido ya que ahora me estaba pintando la raya de los ojos.
-Estas mucho más guapa sin esa cosa-Me dijo con una sonrisa de oreja a oreja-.
-Es mejor que me los pinte, hoy no he dormido nada y con las ojeras que tengo… Madre mía sigo dando miedo.
-Estas guapísima-Entonces me dio un beso en la mejilla y arrancó el coche-.
Empezó a sonar mi CD y la canción que se escuchaba era Wonderwall de Oasis.
-Es una canción preciosa.
-Es mi favorita-Le contesté-.
-Lo sé.
No volvimos a hablar en todo el trayecto pero por lo menos no era un silencio incomodo, era un silencio normal entre nosotros dos.
En cuanto aparcamos el salió del coche pero yo no podía, estaba demasiado nerviosa como para hacerlo, empezaba a hiperventilar y me temblaban las manos. Me quedé unos segundos allí sentada hasta que Mark abrió la puerta.
-Celia, ¿Estas bien?
Yo simplemente negué con la cabeza y acto seguido él ya estaba abrazándome, me cogió de la mano y tiró de mí con cuidado para que saliera del coche, yo me abracé a él y respiré su olor, olía siempre bien, me encantaba.
-Vamos-Me cogió de la mano y empezamos a entrar en la universidad-.
Había un montón de gente concentrada en un lado de la sala, allí estarían las notas. Mark tiró de mí y empezó a escurrirse entre la gente. Mientras cruzábamos por ahí me fui fijando en los chicos y chicas que había allí concentrados. Algunos lloraban, otros reían y la mayoría hablaba, o por teléfono o con otra persona.
Mark me dio un pequeño tirón y de pronto me encontré enfrente de un tablón enorme con un montón de nombres y números, empecé a marearme.
-Sánchez Marcos-Dijo el achinando los ojos un poco-, aprobado.
Yo empecé a buscar las letra G, tenía un apellido común, González, nada del otro mundo.
-González Celia-Seguí la línea de puntitos mientras que tragaba saliva lentamente, notaba como una gota de sudor bajaba al ver la primera letra- A-aprobada… ¡APROBADA!-En ese momento me abalancé sobre Mark y le abracé fuerte, muy fuerte, estaba realmente feliz.
Mark me cogió mientras yo seguía abrazada a él y me sacó de ese montón de gente, siguió andando conmigo cogida, yo en ese momento ya estaba llorando de alegría y el mientras se reía a carcajadas. Me dejó sentada en un bordillo de la entrada de la universidad y se puso de cuclillas para estar a la altura de mis ojos.
-Lo he hecho Mark-El mientras me quitaba las lágrimas con su dedo gordo- lo he conseguido.
-Y decías que no aprobabas, mira que eres tonta.
Lo único que pude hacer es soltar una carcajada mientras le empujaba hacia atrás, no calculé mi fuerza y se cayó de culo para atrás provocando que yo me riera aún más.
-¡No te rías!-Me cogió de la muñeca y tiró de mi hacia el dejándome tumbada sobre el muerta de la risa-¡Te he dicho que no te rías!
-¡Tú también te estas riendo!-Le reproché.
-¡Pero no es lo mismo!-Me puso de pie y yo le tendí la mano para que se incorporara.
Nos fuimos a Alovera a recoger las ultimas cagas de Mark y recoger todo lo que faltaba por llevar a casa de mi hermano. Por el camino no podía parar de sonreír y gritar de alegría ¡Estaba en la universidad! ¡Lo había conseguido!
Entré en su casa dando saltitos he incluso le di un beso y un abrazo a su hermano pequeño, Carlos. Él se reía de mí todo el tiempo pero me daba igual, estaba realmente feliz y encima, iba a ir con él a clase ¿Qué más se podía pedir?
En cuanto entré en su habitación se me cayó el alma a los pies, estaba tan… vacía, era triste verla con una cama sin colchas, una mesa sin ordenador y su estantería sin libros, solo quedaban un par de cajas al lado derecho de la habitación y un par de cosas en el armario. Me senté en la cama con un suspiro y comencé a acariciarla.
Empecé a recordar todos los momentos que había pasado en aquella habitación. El primer día que entré iba con mi hermano, éramos 2 desconocidos en aquella gran casa. Íbamos de la mano y Mark nos recibió con una amplia sonrisa, jugamos toda la tarde hasta que nuestra madre nos pidió que volviéramos a casa. Después me acordé de los días de estudio que habíamos pasado aquí, las risas, las lágrimas que había dejado allí, pero ahora… ahora todo esto estaba vacío, y era deprimente.
-Triste ¿Verdad?
-Me encanta esta habitación Mark, me da muchísima pena verla así.
-Pero ahora estaré en un sitio mejor Celia, contigo… y con tu hermano, es genial que vivamos juntos.
-Pero…
-Pero nada, deja de deprimirte y coge las cosas que hay en el armario.
Fui arrastrando los pies hasta el armario y dentro de este había una pequeña caja y en ella estaba escrito mi nombre, me quedé desconcertada ¿Qué era aquello?
Sin que se diera cuenta abrí la caja vi que dentro estaban todas las cosas que le había dado desde que le conocía, pero también había cosas que no le había dado, es más, hace mucho que las buscaba. Entre esas cosas estaba mi camiseta de los Rolling Stones, llevaba ya mucho tiempo buscándola y parece que la tenía el. La cogí y se la enseñé.
-¿Por qué la tienes tú?
-Em... bueno, quería tener un recuerdo tuyo.
Yo no dije nada más, no que no quería saber que se le pasaba por la cabeza en esos momentos, me daba miedo. Cogí la caga y bajé las escaleras con cuidado de no caerme, le pedí a Carlos y después me abrió la puerta del coche con una sonrisa, yo dejé la caja y me volví hacia él.
-Muchas gracias enano-Le dije mientras le revolvía el pelo-.
-Celia-Me dijo avergonzado-, cuida de mi hermano por favor.
-Claro que lo haré Carlos-Le dije mientras le abrazaba-, eso no lo dudes nunca.
Mark estaba enfrente de nosotros, había dejado las cajas en el suelo y estaba quitándose las lágrimas.
-Anda tonto-Le dije extendiendo un brazo para que viniera-, ven y dame un abrazo.
El vino corriendo y nos abrazó a los dos mientras lloraba, Carlos estaba entre los dos y él también había empezado a llorar. Estábamos los tres abrazados, era realmente hermoso y emotivo, a mi empezaron a caerme lágrimas de los ojos.
Después de un tiempo nos  separamos pero al segundo Carlos se tiró sobre su hermano y se quedaron abrazados mientras yo les miraba con lágrimas en los ojos.
-Y tu Mark-Empezó a hablar muy seriamente Carlos-, cuida lo mejor que puedas de ella-Se separó de el para mirarle a los ojos-, no la dejes escapar y protégela.
El simplemente asintió y volvieron a abrazarse. Yo estaba demasiado emocionada como para ir a por las cajas así que me senté en el coche con las dos piernas fuera mientras ellos seguían abrazados.
-Venga Carlos, me tengo que ir.
El enano asintió secándose las lágrimas y su hermano guardó las cajas en el maletero, le dio un beso en la frente y se montó en el coche, yo le abracé fuerte y después, me monté en el coche.
Arrancamos y empezamos el camino de vuelta hacia nuestra nueva casa.
-Celia-Me dijo serio-, le he prometido a mi hermano que te protegeré… y eso es lo que haré.
-Yo también se lo he prometido, así que, tengo que cuidarte.
Los dos sonreímos tontamente y yo por el camino me quedé dormida, estaba muy cansado por todos los exámenes y por el estrés que había acumulado. Me desperté con su voz.
-Celia vamos, despierta-Me susurraba al oído mientras me acariciaba el pelo-, ya hemos llegado a casa.
Yo abrí los ojos lentamente y después bostecé, no tenía fuerzas para andar si quiera así que Mark tuvo que llevarme hasta el piso y dejarme tumbada en el sofá. Me dormí profundamente.
-¡DESPIERTATE YA!-Paola estaba encima mía y mientras Lara me revolví el pelo- ¡DESPIERTATE!
-Dejarla, pobrecilla-Luis empezó a defenderme mientras me quitaba a Paola de encima, se lo agradecí enormemente-.
-¿Qué hacéis aquí chicos?-Miré a mi alrededor vi que estaba en la habitación de Mark- ¿Qué hago aquí?
-He dormido en tu habitación-En ese momento Mark apareció en mi habitación en calzoncillos, con el pelo revuelto y con una taza de café en la mano- Me acaban de despertar estas idiotas.
-Es que os hemos llamado mil veces-Dijo Paola mirándome-, sobre todo a ti señorita, y no lo cogíais ninguno, llamamos hasta al fijo.
-Y luego hemos venia aquí porque estábamos muy preocupados por si habíais muerto-Comentó Samuel con cara de preocupación-.
-Eso lo habrás pensado tu idiota-Le dijo Lara dándole un capirotazo-.
-Mark nos ha dicho que él ha pasado, ya lo suponíamos pero ¿Tú?-Luis tenia gestos graciosos cuando hablaba- Mark no nos ha querido decir nada.
Yo sonreí a Mark y él se sentó a mi lado.
-Estoy dentro.
-¡BIEN!-Gritaron todos la vez- ¡ESTO HAY QUE CELEBRARLO!
Todos nos miramos y empezamos a reír como locos. Cuando nos relajamos Mark me trajo un café y empezamos a planear lo que íbamos a hacer el resto de la tarde ya que eran las 7 de la tarde y no habíamos ni si quiera comido.
Mi hermano nos había dejado una nota diciendo que había quedado con unos amigos y que vendría tarde, que incluso no vendría hasta mañana, que es lo que yo creía que pasaría, que iba a venir mañana y espérate a que no vuelva dentro de 3 días.
Al final decidimos quedarnos en casa viendo una película, pero nadie me dijo que íbamos a ver The Ring, odiaba esas películas de miedo, pero parece ser que a los demás no les importa y me obligan a verla. Me senté al lado de Mark y la peli empezó.


domingo, 2 de septiembre de 2012

Capítulo 1


Pensé que no acabaría nunca, por fin era verano. Hace 3 días que había terminado los exámenes de ingreso a la universidad pero todavía no me habían dado los resultados, aunque sabía que no iba a ir a la universidad, no me había salido muy bien que digamos, más bien me había salido fatal.
-Deja ya de preocuparte Celia-Empezó a consolarme Paola de nuevo-, si te han salido bien.
-Bien…-La miré con cara asesina- ¡¿Bien?!
-Perdón, perdón.
Seguí andando por la acera, dando pasos que movían las calles.
-¿Puedes dejar de andar así?-Me regañó Paola- Al final vas a acabar haciendo un agujero en el suelo.
Yo solo la gruñí y seguí andando. Íbamos directa a la cafetería donde habíamos quedado con nuestros amigos, en total éramos 6, 3 chicos y 3 chicas.
De camino hacia “La taza” me paré enfrente de un escaparate solo para poder mirarme. Era una chica de 1.60, ojos verdes, con unas pecas que he odiado siempre y el pelo negro, iba vestida con una camiseta a juego con mis ojos, era mi camiseta favorita ya que Mark me la había regalado, también llevaba unos jeans pitillo y unas converse color verde.
-Vamos Celia o llegaremos tarde-Paola tiró de mi brazo y empezó a arrastrarme por toda la calle-.
-Siempre llegamos tarde, que más da-Mi ánimo había cambiado de nuevo, pasé de estar enfadada a estar totalmente deprimida-.
Paola me soltó y yo empecé a andar arrastrando los pies, cada vez iba más despacio y Paola empezaba a desesperarse, menos mal que solo faltaban un par de pasos para llegar.
-¡Por fin!-Gritó Paola al entrar en la cafetería- Eres una plasta.
-Gracias por decirme cosas tan bonitas…
Llegué a la mesa donde estaban todos y me dejé caer en el asiento mientras suspiraba. Todos me miraron excepto Paola y Luis, eran novios desde  hace 2 años pero siempre se saludaban como si solo llevaran 3 semanas, eran muy empalagosos.
Después de escuchar mil preguntas respecto a mi estado de ánimo empezaron a hablar entre ellos y yo me quedé apartada mirando cómo se comunicaban. Cuando miré a mi derecha me di cuenta de que Mark estaba sentado a mi lado y tenía una mano puesta en mi pierna, no sabía cuándo llevaba allí esa mano pero tampoco me importa que este ahí, sea más, me excita.
Me quedé mirándola  un momento y entonces el quitó la con la cara sonrojada, pero yo no quería que la quitara, así que lo primero que hice fue coger su mano y volver a ponerla en el mismo sitio, Mark me sonrió y apretó mi pierna unos segundos y después, solo dejó la mano apoyada. Yo estaba totalmente colorada y también acalorada, pero lo mejor de todo es que ahora, en vez de deprimida, estaba… ¿Contenta? No se cómo estaba, pero estaba bien.
-¿Pasareis a la universidad?-Preguntó Lara, pero por alguna razón todos me miraron a mí.
-Y-yo... No lo sé… -Dije avergonzada, pero entonces Mark me cogió la mano y la apretó- Me salido mal el examen, pero todavía no tengo los resultados…
-Yo trabajaré en la panadería de mi familia-Comentó Luis con una voz muy cursi, mientras que Paola lo miraba-.
-Serás el mejor panadero del mundo, cari-Cada vez que oía “cari” salir de la boca que Paola me entraban ganas de vomitar, ¿Cómo podían ser tan empalagosos?-.
-Yo quiero ser profesor-Lara miró a Samuel con los ojos muy abiertos-.
-¡¿Enserio?!-Gritó esta- ¡Yo también!
Los dos se quedaron mirándose un buen rato hasta que se dieron cuenta de lo que hacían y la guerra estalló de nuevo.
-¡¿Qué haces?! ¡No me mires así!-Empezó a gritar Lara- Es muy irritante ¿Sabes?
-¡Pero si has sido tú la que ha empezado!-Protestó Samuel.
Los dos volvieron a mirarse y se gruñeron mutuamente, hasta dentro de un rato no volverían a hablar, pero los demás nos reíamos de ellos. Después de unos 15 minutos decidimos lo que queríamos cada uno, y la camarera que nos atiende siempre, Yolanda, vino hacia nosotros con una gran sonrisa.
-A ver… Adivino-empezó a hablar con esa voz tan dulce que tiene-, Samuel quiere una fanta de naranja, al igual que Lara, se miraran y empezaran a pelearse de nuevo. Después para Paola y Luis quieren un san francisco para compartir y por ultimo… ¿Hoy que día es?
-Martes, 16 de Julio-Dije yo con una media sonrisa-.
-¿Julio? Vale, pues para Celia un café para despertarse, porque está deprimida por los exámenes y bueno, Mark siempre pide algo diferente así que… Dime.
-Un café, estoy algo dormido.
-Vale, ¿He acertado no?
Todos asentimos a la vez y ella se fue con una sonrisa en el rostro, me encantaba esa chica, un día nos dijo que tenía 29 y todos nos quedamos sorprendidos, parecía 7 años más joven, ella nos lo agradeció y después se sentó entre media de Lara y Samuel para que pudieran parar de pelearse por unos minutos. La verdad es que era una chica encantadora, era alta, con pelo negro azulado y lo tenía cortado por las orejas, tenía los ojos negros pero era realmente guapa, este verano dijo que se iba a casar y que nos invitaría a su boda, pero todavía no sabemos ni cuándo ni dónde.
Todos empezaron a hablar de nuevo y yo era la única que no participaba en la conversación, para mi sorpresa Mark también participaba, él nunca lo hace, pensé que la conversación sería interesante si participaba el pero estaba demasiado ocupada siguiendo a una mosca con la mirada. Después la mosca se posó en la nariz de Mark y cuando el movió la cabeza la mosca se fue volando, pero la perdí el rastro porque me quedé mirándolo a él.
Era un chico alto de 1.70, con el pelo marrón y ojos grises o azules, depende del día. Tenía los músculos marcados, me había fijado en su cuerpo en las clases de natación que tenemos de vez en cuando. Si voz es muy extraña, pero a la vez es acogedora, si le escuchas atentamente cuando te habla es como si flotaras, o por lo menos eso me pasa a mí, seguramente a Paola no, porque aparte de que no escucha cuando la hablas, ella no está enamorada de él, en cambio yo sí.
Hoy Mark llevaba una camiseta gris y unos jeans, unas deportivas grises y hoy, tenía los ojos grises, vaya día más gris-Me reí sola al pensar ese comentario-.
-¿De qué te ríes?-Me preguntó Mark con una sonrisa burlona.
-De nada, es que hoy… Estas gris-Volví a reírme-.
-Pero voy bien ¿No?
-¿Tu? Tu siempre-Le dije con una sonrisa y el me volvió a apretar la mano-.
El resto de la conversación estuvo centrada en los estudios y como no, yo estaba desplazada y solo escuchaba lo que decían, todos los demás tenían las plazas cogidas o ya estaban trabajando pero yo, nada. Mark había hecho los exámenes de ingreso en la misma universidad que yo, pero él ya tenía la plaza desde antes de hacer el examen, era un chico realmente listo y aun sacando dieces siempre tenía tiempo para mí, y para mi hermano. El y mi hermano eran mejores amigos desde… desde siempre y bueno, yo siempre he estado enamorada de él.
-O sea, que todos nos dividimos-Hablé de repente-.
-Bueno, en realidad nos separamos por parejas-Aclaró Paola-, yo me quedaré en este pueblo con mi bebé, Samuel y Lara se irán los dos a la misma universidad así que se irán los dos a vivir a… ¿Madrid?-Los dos asintieron a la vez y después se echaron una mirada desafiante- Pues eso a Madrid, y vosotros dos…-Dijo mirándonos a los dos restantes- ¿Vosotros?
-Yo…-Dijo Mark mirándome avergonzado- Había pensado ir a vivir al piso de tu hermano contigo, en Alcalá.
No sé qué me pasó pero estoy segura que se me iluminó e incluso puede que se me cayera la baba, me quedé mirándolo y el cambio completamente la cara, ahora estaba indeciso y arrepentido, en ese momento volvió a hablar.
-Y-yo... si no te parece bien… pues… ha sido una mala idea yo…-Le corté poniéndole un dedo en los labios para que se callara-.
-Me parece perfecto-Le dije con una sonrisa que él me correspondió-.
Nos quedamos mirándonos un buen rato en silencio mientras los demás nos miraban, no sé cuánto tiempo nos quedamos mirándonos pero los demás se cansaron de nosotros  y volvieron a hablar de nuevo dejándonos en paz.
-Oír chicos-Empezó a hablar de repente Mark- me tengo que ir a casa, Celia ¿Quieres que te lleve? Voy a casa de tu hermano.
Yo sin decir nada asentí y el me tendió la mano para levantarme, nos despedimos de todos y nos montamos en su mercedes blanco, siempre me gustaba montar en ese coche, olía a menta y era cómodo, siempre era yo la que iba de copiloto, fuera quien fuera siempre iba yo antes que nadie.
En cuanto nos sentamos la música empezó a sonar, estaba puesta Rule the world de Take That, era una de mis canciones favoritas y encima, era el disco que le di. Era un disco con todas mis canciones favoritas (que son muchas) y el me pidió ese disco para ponerlo siempre que vaya con él en el coche, que era casi siempre.
-Gracias-Le dije de repente-.
-¿Por qué?
-Por… todo no sé, siempre me llevas a todas partes y estas pendiente de mí, siempre estás ahí siempre que te necesito.
Él se quedó callado mirando a la carretera, no decía nada y estaba realmente serio.
-Y esa es la razón por la que te doy las gracias, pero… ¿Por qué lo haces?
-E-eres la hermana de mi mejor amigo, ahora él no está.
Me quedé mirándolo decepcionada, me esperaba una respuesta… diferente como “Porque me importas, y llevo toda mi vida enamorado de ti” o alguna cosa por el estilo, pero siempre, mi hermano estaba en medio.
Estuvimos en silencio el resto del camino, era la primera vez que estaba incomodo, ¿Qué leches le pasaba? Hice todo lo posible para llamar su atención, me toqué el pelo, tosí hasta que me empezó a doler la garganta y más tonterías parecidas, pero no, ni caso.
Llegamos a casa de mi hermano en una hora y media, había tráfico casi todo el camino y Mark no me había mirado ni una sola vez, así que estaba de mal humor.
-¡Hola!-Nos saludó Dani con una sonrisa pero al vernos se le cambio la cara- ¿Qué os pasa chicos?
-Nada-Dijo Mark mientras pasaba bruscamente en casa-.
-¿Qué leches le pasa?
-No lo sé pero lleva todo el maldito camino así, me estaba poniendo muy nerviosa.
-Joder… voy a tranquilizarle-Me cogió por la espalda y me besó la frente mientras que me empujaba con cariño para pasar-. Anda siéntate y te traigo algo.
-No, no, venimos de “La taza”.
-¿Y habéis estado bien allí?
-Sí, realmente bien-Dije bajando la vista-.
-No se Celia, voy con él.
Yo asentí y le seguí con la mirada hasta que desapareció por el pasillo. Dani tenía la espalda ancha, era guapo, simpático y todas las chicas caían rendidas frente a él, pero lo mejor de todo es que era el mejor hermano del mundo. Tenía el pelo negro, con un flequillo que casi siempre esta peinado hacia arriba, tenía los mismos ojos que yo pero no tenía ni una sola peca en el cuerpo.
De pronto el sofá botó haciendo que volara por un segundo y vi que Mark se había tirado al sofá y ahora me estaba abrazando. El corazón me empezó a latir con fuerza y tenía la piel de gallina.
-Lo siento pequeña-Me dijo al oído y después me besó la frente, eso me derritió por completo-
-¿Y-y mi hermano?-Le pregunté nerviosa.
-Está duchándose y… ahora estamos los dos solos-Entonces empezó a acariciarme el pelo-.
-Mark… ¿Qué haces?
-Quería abrazarte…-Dijo mirándome a los ojos y apartándose poco a poco de mi-.
-Mark-Yo le tumbé y me puse a su lado mientras le abrazaba-, no me importa, es más me…
-Chicos, ¿Qué leches hacéis?-En ese momento mi hermano apareció detrás del sofá mirándonos desde arriba, yo me quedé en blanco-.
-Es que teníamos sueño los dos y nos hemos tumbado.
-¿Abrazados?
-Solo hay un sofá y es así mucho más cómodo.
Dani nos miró a los dos y frunció el ceño, después se fue y yo me separé lo más rápido que puede de Mark.
-Que susto me ha dado tu hermano-Me dijo mientras se sentaba en la punta del sofá-.
-Casi me da un ataque al corazón.