Me
levanté realmente nerviosa, hoy daban las notas de los exámenes y Mark venía a
recogerme dentro de… ¡DENTRO DE 5 MINUTOS!
Salté de la cama y cogí unos shorts que había tirados por el
suelo, después cogí una camiseta roja que había encima de la silla y me metí
corriendo al baño, allí dentro ya tenía toda la ropa interior preparada.
Me vestí corriendo mientras me lavaba los dientes con
dificultad. Cuando terminé de vestirme salí corriendo hacia la cocina, allí
estaba mi hermano desayunando un par de tostadas y yo le quité una mientras le
daba un beso en la mejilla, en ese momento llamaron al timbre.
-¡Ya salgo!-Le grité a Mark desde la ventana.
Cogí una chaqueta y me la puse en el ascensor mientras que
me comía la tostada, después me miré al espejo y me di cuenta de que no me
había peinado así que lo único que se me ocurrió fue salir corriendo en cuanto
se abrieron las puertas del ascensor e ir corriendo hacia el coche de Mark para
meterme sin que nadie me viera, ni si quiera él.
Me peiné lo más rápido que pude mirándome al espejo
retrovisor, Mark entró y me miró sorprendido ya que ahora me estaba pintando la
raya de los ojos.
-Estas mucho más guapa sin esa cosa-Me dijo con una sonrisa
de oreja a oreja-.
-Es mejor que me los pinte, hoy no he dormido nada y con las
ojeras que tengo… Madre mía sigo dando miedo.
-Estas guapísima-Entonces me dio un beso en la mejilla y
arrancó el coche-.
Empezó a sonar mi CD y la canción que se escuchaba era
Wonderwall de Oasis.
-Es una canción preciosa.
-Es mi favorita-Le contesté-.
-Lo sé.
No volvimos a hablar en todo el trayecto pero por lo menos
no era un silencio incomodo, era un silencio normal entre nosotros dos.
En
cuanto aparcamos el salió del coche pero yo no podía, estaba demasiado nerviosa
como para hacerlo, empezaba a hiperventilar y me temblaban las manos. Me quedé
unos segundos allí sentada hasta que Mark abrió la puerta.
-Celia,
¿Estas bien?
Yo
simplemente negué con la cabeza y acto seguido él ya estaba abrazándome, me
cogió de la mano y tiró de mí con cuidado para que saliera del coche, yo me
abracé a él y respiré su olor, olía siempre bien, me encantaba.
-Vamos-Me
cogió de la mano y empezamos a entrar en la universidad-.
Había
un montón de gente concentrada en un lado de la sala, allí estarían las notas.
Mark tiró de mí y empezó a escurrirse entre la gente. Mientras cruzábamos por
ahí me fui fijando en los chicos y chicas que había allí concentrados. Algunos
lloraban, otros reían y la mayoría hablaba, o por teléfono o con otra persona.
Mark me
dio un pequeño tirón y de pronto me encontré enfrente de un tablón enorme con
un montón de nombres y números, empecé a marearme.
-Sánchez
Marcos-Dijo el achinando los ojos un poco-, aprobado.
Yo
empecé a buscar las letra G, tenía un apellido común, González, nada del otro
mundo.
-González
Celia-Seguí la línea de puntitos mientras que tragaba saliva lentamente, notaba
como una gota de sudor bajaba al ver la primera letra- A-aprobada…
¡APROBADA!-En ese momento me abalancé sobre Mark y le abracé fuerte, muy
fuerte, estaba realmente feliz.
Mark me
cogió mientras yo seguía abrazada a él y me sacó de ese montón de gente, siguió
andando conmigo cogida, yo en ese momento ya estaba llorando de alegría y el
mientras se reía a carcajadas. Me dejó sentada en un bordillo de la entrada de
la universidad y se puso de cuclillas para estar a la altura de mis ojos.
-Lo he
hecho Mark-El mientras me quitaba las lágrimas con su dedo gordo- lo he
conseguido.
-Y
decías que no aprobabas, mira que eres tonta.
Lo
único que pude hacer es soltar una carcajada mientras le empujaba hacia atrás,
no calculé mi fuerza y se cayó de culo para atrás provocando que yo me riera
aún más.
-¡No te
rías!-Me cogió de la muñeca y tiró de mi hacia el dejándome tumbada sobre el
muerta de la risa-¡Te he dicho que no te rías!
-¡Tú
también te estas riendo!-Le reproché.
-¡Pero
no es lo mismo!-Me puso de pie y yo le tendí la mano para que se incorporara.
Nos
fuimos a Alovera a recoger las ultimas cagas de Mark y recoger todo lo que
faltaba por llevar a casa de mi hermano. Por el camino no podía parar de sonreír
y gritar de alegría ¡Estaba en la universidad! ¡Lo había conseguido!
Entré
en su casa dando saltitos he incluso le di un beso y un abrazo a su hermano
pequeño, Carlos. Él se reía de mí todo el tiempo pero me daba igual, estaba
realmente feliz y encima, iba a ir con él a clase ¿Qué más se podía pedir?
En
cuanto entré en su habitación se me cayó el alma a los pies, estaba tan… vacía,
era triste verla con una cama sin colchas, una mesa sin ordenador y su
estantería sin libros, solo quedaban un par de cajas al lado derecho de la
habitación y un par de cosas en el armario. Me senté en la cama con un suspiro
y comencé a acariciarla.
Empecé
a recordar todos los momentos que había pasado en aquella habitación. El primer
día que entré iba con mi hermano, éramos 2 desconocidos en aquella gran casa.
Íbamos de la mano y Mark nos recibió con una amplia sonrisa, jugamos toda la
tarde hasta que nuestra madre nos pidió que volviéramos a casa. Después me
acordé de los días de estudio que habíamos pasado aquí, las risas, las lágrimas
que había dejado allí, pero ahora… ahora todo esto estaba vacío, y era
deprimente.
-Triste
¿Verdad?
-Me
encanta esta habitación Mark, me da muchísima pena verla así.
-Pero
ahora estaré en un sitio mejor Celia, contigo… y con tu hermano, es genial que
vivamos juntos.
-Pero…
-Pero
nada, deja de deprimirte y coge las cosas que hay en el armario.
Fui
arrastrando los pies hasta el armario y dentro de este había una pequeña caja y
en ella estaba escrito mi nombre, me quedé desconcertada ¿Qué era aquello?
Sin que
se diera cuenta abrí la caja vi que dentro estaban todas las cosas que le había
dado desde que le conocía, pero también había cosas que no le había dado, es más,
hace mucho que las buscaba. Entre esas cosas estaba mi camiseta de los Rolling
Stones, llevaba ya mucho tiempo buscándola y parece que la tenía el. La cogí y
se la enseñé.
-¿Por
qué la tienes tú?
-Em...
bueno, quería tener un recuerdo tuyo.
Yo no
dije nada más, no que no quería saber que se le pasaba por la cabeza en esos
momentos, me daba miedo. Cogí la caga y bajé las escaleras con cuidado de no
caerme, le pedí a Carlos y después me abrió la puerta del coche con una
sonrisa, yo dejé la caja y me volví hacia él.
-Muchas
gracias enano-Le dije mientras le revolvía el pelo-.
-Celia-Me
dijo avergonzado-, cuida de mi hermano por favor.
-Claro
que lo haré Carlos-Le dije mientras le abrazaba-, eso no lo dudes nunca.
Mark
estaba enfrente de nosotros, había dejado las cajas en el suelo y estaba
quitándose las lágrimas.
-Anda
tonto-Le dije extendiendo un brazo para que viniera-, ven y dame un abrazo.
El vino
corriendo y nos abrazó a los dos mientras lloraba, Carlos estaba entre los dos
y él también había empezado a llorar. Estábamos los tres abrazados, era
realmente hermoso y emotivo, a mi empezaron a caerme lágrimas de los ojos.
Después
de un tiempo nos separamos pero al
segundo Carlos se tiró sobre su hermano y se quedaron abrazados mientras yo les
miraba con lágrimas en los ojos.
-Y tu
Mark-Empezó a hablar muy seriamente Carlos-, cuida lo mejor que puedas de
ella-Se separó de el para mirarle a los ojos-, no la dejes escapar y protégela.
El
simplemente asintió y volvieron a abrazarse. Yo estaba demasiado emocionada
como para ir a por las cajas así que me senté en el coche con las dos piernas
fuera mientras ellos seguían abrazados.
-Venga
Carlos, me tengo que ir.
El
enano asintió secándose las lágrimas y su hermano guardó las cajas en el
maletero, le dio un beso en la frente y se montó en el coche, yo le abracé
fuerte y después, me monté en el coche.
Arrancamos
y empezamos el camino de vuelta hacia nuestra nueva casa.
-Celia-Me
dijo serio-, le he prometido a mi hermano que te protegeré… y eso es lo que
haré.
-Yo
también se lo he prometido, así que, tengo que cuidarte.
Los dos
sonreímos tontamente y yo por el camino me quedé dormida, estaba muy cansado por
todos los exámenes y por el estrés que había acumulado. Me desperté con su voz.
-Celia
vamos, despierta-Me susurraba al oído mientras me acariciaba el pelo-, ya hemos
llegado a casa.
Yo abrí
los ojos lentamente y después bostecé, no tenía fuerzas para andar si quiera así
que Mark tuvo que llevarme hasta el piso y dejarme tumbada en el sofá. Me dormí
profundamente.
-¡DESPIERTATE
YA!-Paola estaba encima mía y mientras Lara me revolví el pelo- ¡DESPIERTATE!
-Dejarla,
pobrecilla-Luis empezó a defenderme mientras me quitaba a Paola de encima, se
lo agradecí enormemente-.
-¿Qué
hacéis aquí chicos?-Miré a mi alrededor vi que estaba en la habitación de Mark-
¿Qué hago aquí?
-He
dormido en tu habitación-En ese momento Mark apareció en mi habitación en
calzoncillos, con el pelo revuelto y con una taza de café en la mano- Me acaban
de despertar estas idiotas.
-Es que
os hemos llamado mil veces-Dijo Paola mirándome-, sobre todo a ti señorita, y
no lo cogíais ninguno, llamamos hasta al fijo.
-Y
luego hemos venia aquí porque estábamos muy preocupados por si habíais muerto-Comentó
Samuel con cara de preocupación-.
-Eso lo
habrás pensado tu idiota-Le dijo Lara dándole un capirotazo-.
-Mark
nos ha dicho que él ha pasado, ya lo suponíamos pero ¿Tú?-Luis tenia gestos
graciosos cuando hablaba- Mark no nos ha querido decir nada.
Yo
sonreí a Mark y él se sentó a mi lado.
-Estoy
dentro.
-¡BIEN!-Gritaron
todos la vez- ¡ESTO HAY QUE CELEBRARLO!
Todos
nos miramos y empezamos a reír como locos. Cuando nos relajamos Mark me trajo
un café y empezamos a planear lo que íbamos a hacer el resto de la tarde ya que
eran las 7 de la tarde y no habíamos ni si quiera comido.
Mi
hermano nos había dejado una nota diciendo que había quedado con unos amigos y
que vendría tarde, que incluso no vendría hasta mañana, que es lo que yo creía que
pasaría, que iba a venir mañana y espérate a que no vuelva dentro de 3 días.
Al
final decidimos quedarnos en casa viendo una película, pero nadie me dijo que íbamos
a ver The Ring, odiaba esas películas de miedo, pero parece ser que a los demás
no les importa y me obligan a verla. Me senté al lado de Mark y la peli empezó.

